Wangari Maathai

“La mujer árbol”

"No podemos quedarnos sentadas a ver cómo se mueren nuestros hijos de hambre", fue una de las sentencias que aun le da la vuelta al mundo de Wangari Maathai, la Bióloga y Ecologista, de Kenia, que fue galardonada con el Premio Nobel de Paz en 2004.

Por su empeño, entusiasmo, talento, visión, rebeldía y fortaleza, se sembraron 47 millones de árboles. Cuando recibió el afamado premio tenía tres mil viveros que eran atendidos por 35 mil mujeres.

"Cuando los recursos se degradan, se inicia la competencia por ellos, ya sea a nivel local en Kenia, donde tuvimos enfrentamientos tribales sobre la tierra y el agua, o en el nivel global, en el que estamos luchando sobre el agua, el petróleo y los minerales. Así que una manera de promover la paz es promover la gestión sostenible y la distribución equitativa de los recursos". Este era su discurso que es de perenne actualidad.

El Comité Nobel de Paz argumentó la entrega del premio a Wangari diciendo que, "La paz en la Tierra depende de nuestra capacidad para asegurar el medio ambiente. Maathai se sitúa al frente de la lucha en la promoción del desarrollo económico, cultural y ecológicamente viable en Kenia y en África".

Ella, al recibir el homenaje en Oslo, dijo: "La industria y las instituciones internacionales deben comprender que la justicia económica, la equidad y la integridad ecológica valen más que los beneficios a toda costa".

Su existencia se centró en defender el medio ambiente, a las mujeres, a los niños y a quienes sus derechos eran vulnerados.

Por tantas gestas incluso contra los gobiernos de turno fue detenida. Pero su paso por las aulas universitarias de Estados Unidos (Se graduó en Biología gracias a una beca en Mount St. Scholastica College de Atchison, Kansas) y las experiencias en múltiples viajes le dieron la tenacidad para liderar movimientos femeninos en Kenia. Fue la primera doctora universitaria en África oriental.

Desde la Asociación de Mujeres Universitarias encabezó la visibilización de la discriminación de salarios de que eran objeto las mujeres. Concientizó a las mujeres del campo para generar tareas, proyectos, siembras y nuevas ideas frente a la deforestación y arremetida nefasta contra las fuentes de agua; de esa lucha nació el Movimiento Cinturón Verde que en la actualidad tiene una red de más de cuatro mil grupos comunitarios que siembran árboles y cuidan el medio ambiente. Cinturón Verde visibiliza a la mujer africana y a su familia y les ofrece programas de vida sostenibles. Desde su fundación ha auspiciado la plantación de más de 50 millones de árboles en 6.500 lugares. Las mujeres obtienen ingresos de la silvicultura y la apicultura.

Al enterarse de su nominación al Nobel dijo que, “Creo que lo que el comité Nobel está haciendo es ir más allá de la guerra y mirar lo que la humanidad puede hacer para prevenir la guerra. La gestión sostenible de nuestros recursos naturales promoverá la paz”.

Y cuando en el mundo surgen tantas y valerosas luchas para defender el medio ambiente y proteger a la Tierra de la basura que se arroja y se habla en tantas cumbres, debates y redes sociales, Wangari Maathai, que sigue inspirando al mundo a pesar de su ausencia, nos recuerda que, ““En unas pocas décadas, la relación entre el medio ambiente, los recursos y el conflicto puede parecer casi tan evidente como la conexión que vemos hoy entre los derechos humanos, la democracia y la paz”.

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.