Sylvia Ramírez

Fotos: J.E. Torres

Pregunta desde su ‘laboratorio de felicidad’

¿Es usted feliz?


Esta mujer experta en felicidad cuenta que su salida de la cama en cada mañana puede tardar un poco más de veinte minutos. Es una rutina que cumple de manera disciplinada, pero natural, sin obsesiones y sin afanes. Lo primero que hace es sonreír, por la existencia, por estar viva, por sus dones y porque mantiene firme su propósito de ayudar a muchas personas para que dejen la tristeza y se concentren en el gozo.

Luego viene la meditación, una que ella enriqueció luego de tomar varios entrenamientos y esculcar en diversas lecturas. Cierra los ojos y comienza con hacer conciencia de la respiración, inhala lenta y profundamente, exhala al mismo ritmo. Toma el aire desde el diafragma y se regocija en la plenitud y el sosiego. Imagina que poderosos rayos de luz amarilla, verde y otros colores la envuelven y la proyectan en una burbuja de energía que le apacientan el ser y el alma. Siente el poder y el entusiasmo que la empoderan. En ese estado prepara el día y sale confiada a impartir en su oficina, ‘laboratorio de felicidad’, o en diversos seminarios, sus reflexiones sobre la felicidad.

Esta abogada nacida en Santander tenía todo para ejercer su carrera con lujo de detalles a través de la tradición familiar, con su talento y formación profesional, pero un día se cuestionó si lo que estaba haciendo la hacía feliz. “Mi familia me decía que era brillante, era una cierta presión. Esperaban mucho de mí, pero acepté que eso que estaba realizando solo lo hacía por dinero. Luego, dejé de culparme por no hacer eso que me habían inculcado, fue entonces cuando vino el punto de quiebre, acepté esas dos verdades y me dediqué a ayudar a la gente a tomar decisiones similares para encontrar la felicidad”, explica firmemente.

Narra que ganó muchos litigios y luego hacía caer en la cuenta a sus clientes que todo se trataba de ganar poder y tener todo bajo control. “Eso era como una epifanía para ellos. Yo tengo esa habilidad natural de lograr que las personas se cuestionen y se hagan preguntas, además, me gusta. Como el mercado compra ese servicio y yo tenía la determinación, me dediqué de lleno”,  señala.

Se formó en Programación Neurolingüística (PNL) e Inteligencia Emocional en la Universidad de la Sabana; Coaching y Estrategias de Aprendizaje para la Formación de Competencias en la Gestión Humana en la Universidad Javeriana. Es Coach Ejecutivo y Coach de Vida certificada por The International School of Coaching - TISOC, de Barcelona, España.

Esta santandereana de treinta años de edad afirma que es indiscutible que hay una fuerza interior que crea y que está unida con la fuerza del Universo. “Llámese como se llame,  Dios, Universo, Creación, está dentro de nosotros.  Dios está dentro de mí, no allá lejos haciéndome sentir pecadora y pequeñita. Yo Soy Dios porque soy parte del Universo. En cada persona está Dios, no hay dualidad”, afirma.

Refiere, sin dudas, que somos energía y que por lo tanto esta ni se crea ni se destruye, se transforma. Llama la atención sobre las técnicas que han ganado espacio de decretar y soñar pero sin tomar conciencia. “Creo en la ley de atracción, pero con matices.”

Relata que a su ‘laboratorio de felicidad’ asisten altos ejecutivos que tienen un gran poder económico pero que no son felices, emprendedores que están sometidos por el miedo y por lo tanto bloqueados para avanzar y empleados que están hastiados con sus trabajos y no saben cómo salir de esa pesadilla.

“La primera pregunta que les formulo es si están dispuestos a devengar menos para hacer lo que les apasiona. En un alto porcentaje, sobre todos los jóvenes, afirman que bajarían sus ingresos hasta en 30% por ciento con tal de desempeñarse en eso que sueñan, en ese trabajo que quieren. Lo clave es dejar la ansiedad y no engancharse en obsesiones. Es muy importante saber en qué somos buenos”, explica Sylvia Ramírez.

Añade que quienes llegan en busca de fortalecer su imagen personal o su marca tienen temas asociados a la infelicidad, de ahí que ella imparta programas que relacionan estos dos ejes.

Critica el movimiento de la liberación femenina que, según ella, confundió. “Las mujeres asumieron que debían parecerse o ser como los hombres, esto fue un error. Se volvieron agresivas, dominantes, perdieron su feminidad y su dulzura. Los valores se volvieron relativos y el culto por el dinero se constituyó en una obsesión”.

Cartilla a los padres de familia

“A nuestras generaciones les sembraron unas creencias que en lugar de aportar al desarrollo personal les generaron bloqueos. Las madres de hoy deben cambiar algunos paradigmas, por ejemplo: es necesario erradicar eso de que equivocarse es malo. No, por el contrario, de ahí surgen los aprendizajes. Se nos dijo que había que evitar la frustración. Un niño que afronte un fracaso logra una vacuna y aprenderá a resolver situaciones delicadas de adulto, adquirirá experiencia. Es definitivo enseñarles que una cosa es el miedo y otra diferente la ira. Les estamos inculcando patrones equivocados y por eso llegan a ser jefes irascibles. Desde la infancia es importante entender que los miedos son necesarios, que son alertas, que no nos pueden dominar pero que propician, si son manejados, reacciones para salir de los problemas. Dejemos de combatir el miedo”, explica.

Dice que hoy, un amplio sector de los jóvenes, los muchachos del milenio, se cuestionan sobre cómo lograr la felicidad, cómo ayudar a los demás y tener vidas con propósito. Denomina esto como un movimiento de concientización que hace bien a la sociedad.

Volviendo al despertar de Sylvia Ramírez, ella comparte que su secreto, antes de empezar el día, es hablar en gerundio: “Hoy sigo avanzando y concretando este plan de expansión”, “Sigo creando las cosas que necesito y quiero”, “Estoy sintonizando con las personas que requiero”.

 

Enemigos de la felicidad

Dice esta Mujer que Inspira que va en contra de lograr la felicidad el afán del perfeccionismo que nos instalaron como creencia y la falta de observación de los pensamientos. “Es importante comprender que no somos nuestro cerebro, que somos mucho más que esa voz que piensa. Es posible que estemos durmiendo con nuestro peor enemigo. La felicidad no se pospone para mañana, el mes entrante, el año que viene o cuando llegue la pensión. Es en el presente y está dentro de nosotros”, indica.

Libros y autores que recomienda

Ha explorado mucha literatura e investigado sobre el ser humano, sus comportamientos, reacciones y sentires. Recomienda: Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castañeda; Los cuatro acuerdos, de Miguel Ruiz; El quinto acuerdo, de José Ruiz; La rana sobre la mantequilla, de Helmut Krusche; textos de Richard Bandler, cocreador de la PNL; Guy Kawasaki, especialista mundial en nuevas tecnologías y marketing, Chief Evangelist de Apple; Volver al Amor, de Marianne Williamson; Un curso de milagros, de Helen Schucman; y libros de Wayne Dyer.
Sylvia Ramírez es conversadora, sabe escuchar a sus interlocutores, dice que a veces, como buena santandereana, se “le salta el taco” y por lo tanto se permite llorar y expresar sus emociones y luego retoma su camino. En su sitio web comparte toda su experiencia y permanentemente comparte textos cargados de sabiduría que imparte como semillas entre su auditorio.

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.