La filosofía, fuerza sapiencial

Chucho Torres | Bogotá

Bogotá
Chucho Torres

Mónica Cavallé, Licenciada en Filosofía por la Universidad de Navarra (Pamplona, España); Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster Universitario en Ciencias de las Religión (Universidad Pontificia de Comillas); es  pionera del Asesoramiento Filosófico Sapiencial en su país. Ella ha centrado su enseñanza en desarrollar un modo de entender y practicar la filosofía porque "evidencia la íntima unidad con nuestro ser total y nuestra vida cotidiana, así como su potencial transformador y liberador".   Entrevista para Ellas Inspiran al Mundo.

La inspiradora y filósofa nacida en Las Palmas de Gran Canaria (España) afirma en esta entrevista “que la filosofía ha perdido, en buena medida, su carácter sapiencial, su conexión con los fines de la vida humana”. Además, explica que “el miedo es un arma magnífica de manipulación porque nos torna inseguros, débiles e impotentes, demasiado dispuestos a vender lo mejor de nosotros mismos”.

Mónica Cavallé acaba de publicar su nueva obra El arte de Ser (Kayrós). “Este libro invita a iniciarse, de forma práctica, en el viaje del autoconocimiento filosófico y en el arte por excelencia: el de llegar a ser lo que realmente somos. Con este fin, retoma y desarrolla intuiciones centrales de las principales tradiciones sapienciales revelando su potencial transformador y su capacidad para iluminar nuestra vida cotidiana. Es urgente actualizar esas enseñanzas eternas, pues ¿de qué nos sirven los conocimientos especializados y el logro de todo aquello que nuestra sociedad considera símbolos de realización y de éxito si carecemos de paz interior; si desconocemos cuál es el sentido de nuestra existencia y qué anhela lo mejor de nosotros si vivimos fustigados por nuestros propios pensamientos; si nos vemos arrastrados por emociones e impulsos que nos conducen a donde no queremos ir; si no sabemos amar; si nos acosan sentimientos crónicos de falta de significado, aislamiento, ansiedad o soledad; si no sabemos aquietarnos y hallar contento, sustento e inspiración en esa quietud; si no somos nuestro mejor amigo; si tememos vivir y tememos morir; si hemos alcanzado una satisfacción mediocre pero carente de plenitud real…?", señala la sinopsis de la editorial.

Otros títulos publicados de esta mujer que inspira son: La sabiduría recobrada (Grupo Anaya),  La sabiduría de la no-dualidad. Una reflexión comparada entre Nisargadatta y Heidegger (Kairós).

Entrevista

Pregunta Jesús Erney Torres: Le escuché decir que la Filosofía atraviesa una crisis por las determinaciones tomadas para impartirla en instituciones de secundaria y universidades; esto unido a las erráticas estrategias para enseñarla que van desde la rigidez para ilustrar la materia hasta el desahucio de los estudiantes ¿Cuáles son las recomendaciones (tanto para estudiantes, docentes y directivos de instituciones) para darle la verdadera trascendencia a la Filosofía como epicentro fundamental de la existencia?

Responde Mónica Cavallé: La filosofía académica se ha vuelto “modesta”. Es habitual escuchar hoy en día a muchos filósofos afirmar que la filosofía ha renunciado a pretender responder a las grandes preguntas; que ya no busca dar respuestas, sino únicamente problematizar, abrir preguntas nuevas. Esto es un signo de cómo la filosofía ha perdido, en buena medida, su carácter sapiencial, su conexión con los fines de la vida humana, su capacidad de incidir decisivamente en nuestras vidas. Creo que es importante que la filosofía vuelva a recuperar su originaria dimensión sapiencial; que no ponga solo en énfasis en los contenidos filosóficos (en las teorías y discursos intelectuales trasmisibles), sino, ante todo, en la transformación del sujeto de los mismos, en la filosofía como saber encarnado. La mente no puede responder a nuestras preguntas más significativas, en efecto, pero estas sí pueden ser respondidas experiencialmente.

¿Cómo comenzar a estudiar la Filosofía Sapiencial para quienes ya somos adultos y a nuestro paso por los colegios o universidades no nos despertó esa consciencia por un conocimiento tan fundamental? ¿Cuál sería el ABC de ese camino?

Actualmente no es sencillo encontrar escuelas de sabiduría en las que la filosofía se enseñe de forma experiencial, pero poco a poco comienzan a abrirse nuevos espacios en los que la filosofía intenta ponerse en conexión con la vida. No hay un camino único a seguir, con unos pasos predeterminados. El prerrequisito es la seriedad, el deseo de abrirse a la verdad, de comprometerse con el autoconocimiento filosófico (porque no hay verdad sin veracidad), de encontrar nuestro centro espiritual, de poner la lucidez y la paz que nos aporte este camino al servicio de una causa mayor que nosotros mismos. Las fuentes de inspiración son muchas: tenemos a nuestra disposición miles de años de sabiduría filosófica de Oriente y Occidente.

¿Cómo empezar a experimentar la filosofía vivida en el actual entorno consumista, materialista e indiferente del autodesarrollo personal?

Precisamente el entorno materialista que nos envuelve nos evidencia cada vez más, por contraste, que nada que podamos tener ni nada que nos venga de fuera puede satisfacer nuestros anhelos más profundos de plenitud, propósito y sentido. Quizá por eso se da la paradoja que, en una sociedad agresivamente materialista y consumista como la actual, haya tantas personas abiertas a la filosofía y a la espiritualidad.

Desde los medios de comunicación se mete miedo al colectivo social, lo mismo desde las religiones, los gobiernos, las instituciones económicas y las élites que dirigen los destinos del desarrollo sostenible ¿Cómo confrontar la sabiduría filosófica con esta práctica hecha para limitar al ser humano y lograr generarle consciencia?

El miedo es un arma magnífica de manipulación porque nos torna inseguros, débiles e impotentes, demasiado dispuestos a vender lo mejor de nosotros mismos (nuestra libertad y dignidad) a cambio de la adhesión incondicional a quienes nos prometen alguna pseudoseguridad. Pero la sabiduría filosófica nos enseña que nada que surge del miedo está bien inspirado; que la única fuente de conductas sabias es el amor: el amor a la verdad, al bien, a la justicia, a la belleza, a la vida, al pleno desenvolvimiento de todos los seres humanos. Conductas similares pueden surgir del miedo o del amor. Por ejemplo, puedo cuidar mi salud por miedo a la enfermedad o por la aspiración a potenciar mi vida. Aunque las conductas se asemejen, la cualidad y el efecto de las mismas serán muy diferente.

De el TAO: “No hacer”, “No actuar” ¿Cómo se interrelaciona esta práctica (compartida hace muchos siglos) con la Filosofía? ¿Cómo se puede comenzar a caminar por ese sendero en esta contemporaneidad?

El concepto de no-acción no alude a la inactividad, sino a la acción sin ego, que brota desde más allá de nuestra miopía y voluntarismo personales, a la acción centrada y sabia en la que estamos alineados con la Inteligencia de la Vida permitiendo que esta se exprese a través de nosotros. Muchas tradiciones sapienciales de Oriente y de Occidente han invitado a no ocuparse tanto de la acción como de su origen, de su fuente. Como expresó el Maestro Eckhart, el gran místico alemán: los seres humanos no deberían preocuparse tanto de qué tienen que hacer, sino de quiénes son, porque «quienes no tienen grande el ser, cualquier obra que ejecuten, no dará resultado». Cuando estamos situados en nuestro centro, las acciones adecuadas y sabias surgen en el momento adecuado.

¿Hay dos tipos de intelectos? Muchas tradiciones y maestros hablan de que el intelecto no trasciende la verdad interior y por lo tanto hay que controlar su invasión.

En la filosofía antigua se distinguía entre dianoia y nous. Este binomio encuentra un equivalente en la Edad Media en la distinción entre ratio e intellectus. La ratio es la mente discursiva, conceptual y argumentativa; el intellectus, a su vez, es la intuición o visión interior directa. Si por intelecto entendemos razón discursiva, efectivamente esta última es limitada. Pero si entendemos lo que entendían los clásicos, estamos aludiendo a la Conciencia pura, a la mirada contemplativa, a la visión espiritual que es más elevada que el pensamiento discursivo. La invasión a la que aludes solo se da cuando la ratio pretende suplir el tipo de conocimiento que únicamente proporciona la contemplación.

La ignorancia de la que habla Krishnamurti y usted cita en su libro de La sabiduría recobrada, ¿está relacionada con los niveles de consciencia alcanzados por los seres humanos de acuerdo a su tránsito? o ¿Tiene que ver con el libre albedrío? ¿Se decide seguir el camino de la ignorancia?

Es correcto afirmar que se “decide” seguir el camino de la ignorancia porque podemos elegir no mirar, no querer ver; podemos preferir la oscuridad para no tener que confrontarnos con la luz de la verdad. Ahora bien, esta elección ya es en sí misma una manifestación de ignorancia, porque es nuestra ignorancia espiritual la que nos hace sentir que la luz puede ser una amenaza. Con lo cual, las dos cosas son ciertas: la ignorancia es un nivel de conciencia y, a su vez, en nuestro día a día realizamos muchas micro elecciones que nos mantienen en el camino de la ignorancia.

¿Hay relación de la Filosofía Sapiencial y perenne con la Teosofía?

La Teosofía se inspiró, entre otras muchas fuentes, en grandes tradiciones de sabiduría de Oriente y Occidente, pero no es propiamente una filosofía sapiencial. Es una organización que incluye elementos ajenos a la filosofía (doctrinas, cultos, rituales, intermediarios, jerarquías…) que hacen de ella una suerte de religión.  La Filosofía Sapiencial, tal y como yo la entiendo, se alinea más bien con la posición que Krishnamurti asumió al apartarse en su juventud de la sociedad teosófica: “Cada cual debe ser luz para sí mismo” y “La verdad es una tierra sin caminos”.

La creencia incrustada por la sociedad estigmatiza al ocultismo como algo maléfico ¿Existe desde la Filosofía ese conocimiento difícil para los sentidos pero que constituye una senda para experienciar?

En la Antigüedad había escuelas “esotéricas”, es decir, en las que ciertos conocimientos estaban reservados solo para los iniciados. Por ejemplo, en el Pitagorismo había una enseñanza exotérica y otra esotérica. Platón también distinguía entre una filosofía accesible a todos (contenida en sus Diálogos) y una enseñanza esotérica. Etcétera. En Oriente encontramos también esta distinción. El fundamento de la misma es la constatación de que hay ciertos conocimientos que solo cobran sentido para quien ha pasado por cierto proceso de transformación interior, por cierta metanoia personal. Ahora bien, “ocultismo” es un concepto demasiado amplio y confuso, que puede abarcar tanto escuelas esotéricas similares a las aludidas como movimientos, doctrinas y organizaciones de naturaleza bien distinta, dudosos en sus enseñanzas y en sus formas, que incluyen elementos extra filosóficos, y que no tienen como objetivo la sabiduría, la ampliación de la conciencia, sino el poder.

¿Hay relación entre la filosofía sapiencial y Las Beguinas y su contacto con el Maestro Eckhart? ¿Cuál es su opinión sobre estos episodios de los siglos XII en adelante?

Las Beguinas y el movimiento de la denominada mística especulativa, en el que se inscribe el Maestro Eckhart, son deudores de la filosofía neoplatónica y, a su vez, contienen muchos elementos de Filosofía Sapiencial. Por ejemplo, Heidegger en su reflexión sobre el Ser se inspiró en las obras del Maestro Eckhart. La mística es la dimensión experiencial de las religiones. Por eso, si bien las religiones dogmáticas no se entienden entre sí, todos los místicos hablan un lenguaje común. Del mismo modo, la filosofía sapiencial es la dimensión experiencial de las filosofías. Y por eso, si bien entre las filosofías teóricas encontramos constantes divergencias, hayamos notables resonancias entre las filosofías sapienciales de distintas épocas y culturas.

¿Cuáles son las grandes mujeres de la Filosofía Sapiencial? ¿Desde cuál época datan sus discursos? ¿La sociedad las ha marginado?

Dado que a las mujeres les ha estado vedado históricamente, en gran medida, el acceso a la esfera pública, hay muy pocas mujeres reconocidas en nuestras historias del pensamiento. Curiosamente, las excepciones se han dado fundamentalmente en el ámbito de la mística (de la que afirmaba Heidegger que, lejos de ser un camino ajeno al pensamiento, es la forma más profunda y radical de pensamiento esencial): Hildegarda de Bingen, Catalina de Siena, Teresa de Jesús, las beguinas que antes nombrabas, como Matilde de Magdeburgo, Hadewijch de Amberes o Margarita Porete. Solo en el siglo XX comienza a hablarse, de forma regular, de mujeres filósofas, algunas de ellas grandes sabias, como Edith Stein, Simone Weill, Hannah Arendt o María Zambrano. Pero, más allá de los nombres conocidos, las mujeres han sido las grandes educadoras de la humanidad y su labor sapiencial ha sido decisiva, si bien en gran medida anónima.

Desde la Filosofía ¿Por qué las mujeres han sido tan maltratadas a lo largo de la existencia? Las han incinerado, exiliado, castigado, estigmatizado, silenciado. Hasta hace algunas pocas décadas, en muchas naciones no podían votar para elegir los gobiernos. En muchas culturas las escogen sus maridos, la aberrante mutilación genital… Hoy es práctica común la discriminación y el maltrato. Me gustaría tener esa opinión suya.

Durante siglos ha sido asumida de forma generalizada la creencia en la superioridad del varón sobre la mujer. Quizá el hecho de que en épocas pasadas los factores biológicos (mayor fuerza física-capacidad reproductiva) fueran determinantes en las relaciones humanas originó una separación rígida de roles y de esferas (lo público-el hogar), que fácilmente se deslizó hacia una subordinación. Por otra parte, muchos varones han sometido u “objetualizado” a las mujeres en la misma medida en que las han temido; y en la misma medida en que han negado su propia dimensión femenina. Este temor no solo les ha conducido a dañar a las mujeres; también ellos se han dañado espiritualmente y se han empobrecido. Hay mujeres que han sido conniventes con esta situación pues han pretendido obtener de ella una “ventaja” secundaria: evitar ser responsables de sí mismas. Estas mujeres tampoco han percibido al varón como un igual, sino, alternativamente, como alguien del qué depender y como un enemigo. Superar el miedo y el resentimiento, respetar y venerar la energía masculina y femenina dentro y fuera de nosotros, nos enfrenta al bellísimo reto creativo del amor en igualdad.

¿Cómo se llega al verdadero silencio que conduce al camino interior para autodescubrirse y conectar con el Ser, con lo suprapersonal?

Imposible hablar de ello en un unas pocas líneas… Solo apunto que no se trata de un silencio de ruido o de palabras, sino de un silencio de nuestro yo superficial, de un vaciarnos de nuestro orgullo, de nuestro voluntarismo, de nuestras pretensiones y autoengaños, de nuestro apego a nosotros mismos…

La escuché decir que ni ateísmo ni teísmo ¿Cómo estar más allá de ese dilema?

No soy atea ni lo he sido nunca. Siempre me ha acompañado el sabor y la certeza de lo superior, de lo divino. Pero tampoco me considero “creyente” porque para mí la espiritualidad comienza precisamente allí donde acaban las creencias. Supongo que en el contexto en que hice esa afirmación invitaba a superar esa dualidad: ateo versus creyente. Quizá también invitaba a abrirnos a lo superior sin convertirlo en un objeto mental, en una imagen encajable en nuestros esquemas humanos, y sin percibirlo como algo totalmente “otro”, pues si bien es “otro”, es decir, trascendente, también es nuestro propio fundamento y la base inmanente de todo lo que es.

Usted habla de la religiosidad infantil que nos mantiene en minoría de edad ¿Cómo identificarla y madurar? ¿Cómo encontrar la adultez espiritual?

La religión nos mantiene en la minoría de edad si la utilizamos para llenar nuestros vacíos, para eludir nuestros miedos y la experiencia de la duda, para no asumir nuestra plena autorresponsabilidad... La verdadera espiritualidad comienza cuando se ha asumido y se ha atravesado todo ello.

En el sitio web de la filósofa http://www.monicacavalle.com/ se puede conocer más acerca de este ser que inspira.

Más información http://www.ellasinspiranalmundo.com/monica-cavalle

 

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.