Ledis Yanet Pineda Alemán

Fotos: Erick Fuentes y suministradas

Hay muchas mujeres por las que hay que luchar

“Nos gritaban negros y ahí vienen los desplazados”


A ella y a toda su familia los grupos al margen de la Ley las sacaron corriendo y amenazadas de la vereda Saltillo, huyeron al corregimiento de Tierradentro, en los dominios del Nudo de Paramillo. Luego, tíos, amigos y vecinos fueron asesinados, también los hermanos del esposo.  Otra huida, esta vez a Montelíbano, sur de Córdoba. Apenas comenzaba la década del dos mil.

Ledis Yanet Pineda Alemán tiene tres hijas. Vanessa de 20 años, Angélica de 18 y Yanet de 9. Ella es indígena Zenú y su esposo es afrodescendiente oriundo de San Onofre (Sucre). “Nos gritaban en la calle negros y ahí vienen los desplazados. La discriminación era total. Mis hijas mayores fueron señaladas y maltratadas por los orígenes de sus padres y por nuestra condición de víctimas”, narra.

La existencia de esta mujer se fracturó. Según relata, las heridas del desplazamiento son profundas, pero las que no cicatrizan son las dejadas por la inconsciencia de una sociedad que discrimina, juzga y señala incluso a los niños y los marca para siempre.

“Fue una tragedia, fue brutal, en los primeros tiempos de la noche oscura me sumergí en una pesadilla permanente, la depresión me abatía, el dolor siempre estaba ahí. Impulsada por una buena mujer de Montelíbano me acerqué a una convocatoria de la Pastoral Social y conocí personas e ideas. Pude entrar a validar mi bachillerato los fines de semana y logré estudiar una carrera técnica en Secretariado. En ese trasegar palpé la discriminación hacia las mujeres aun en unas asociaciones de afrodescendientes que querían tener a las mujeres pero sin protagonismos, sin figuraciones. Entonces se me reveló lo que debía hacer. Nosotras tenemos derecho a la participación. Convoqué a veinte mujeres y creamos una fundación para empoderarnos con nuestros dones, talentos y desde las necesidades”.

Fueron años de lucha, de tocar puertas de acercarse a programas de capacitación y cada vez más mujeres se unían. La condición de ellas era y es ser madres de familia viudas o abandonadas. “Mi compañero no tuvo la fuerza para soportar la falta de empleo y la discriminación y se fue, me quedé yo con mis tres hijas y la crianza de ellas ha sido mi gran reto. Él va y vuelve pero no ha estado para sus hijas ni su esposa”.

Esas veinte mujeres lograron dar consolidación a la Red de Mujeres Afrocolombianas del San Jorge (Remadesj). Por reunir a esas víctimas y luchar por crear espacios, Ledis fue amenazada. “En ese momento no puse las denuncias, pero luego decidí que el miedo no me podía ganar y busqué a esas personas y dejé clara nuestras intenciones y las de las que me acompañaban, con eso no se volvieron a meter con nosotras”, recuerda esta mujer que inspira al  mundo.

La red que tejieron y cuyas acciones están vigentes y crecen, está soportada en tres pilares: el desarrollo empresarial y económico, lo sicosocial y la educación y capacitación. Tienen talleres de confección de prendas de vestir, de artesanías, de calzado. Son más de cien mujeres que trabajan en el proyecto no solo en Montelíbano sino en el corregimiento de Tierradentro (conocido en el país por las masacres y la acción de bandas dedicadas a los cultivos ilícitos). “La situación ahora no es tan complicada pero queremos pedirle al país que no estigmatice más a esa región en donde hay gente hermosa, con talentos y honesta”, explica Pineda Alemán.

Sin embargo son centenares las mujeres que de manera indirecta tienen relación con las labores de la red.

A Ledis y sus aliadas no les han regalado nada. Han logrado ganar convocatorias para emprendedoras en Prosperidad Social (DPS) y han accedido a capacitaciones, recursos e insumos por el carácter efectivo y generoso de la red a través de la estrategia ‘Colombia Responde’, de la Unidad Administrativa para la Consolidación Territorial. También se han beneficiado del programa Oportunidades Rurales del Ministerio de Agricultura y del PNUD.

“En cinco años de avances tenemos una base en experiencias, producción y asistencia a diferentes mercados como exposiciones en Bogotá y Medellín. No ha faltado el ingreso para estas mujeres y sus familias. Desde la sencillez logramos  la confianza. Hemos hecho alianzas maravillosas con diferentes empresas que nos generan comercialización y a la vez formación”, afirma.

Explica que los proyectos para el 2017 se focalizan en comercializar artesanías de calidad elaboradas de la corteza de totumo (especie en extinción que no ha sido aprovechada)  y consolidar las confecciones con bordados que vienen de una tradición ancestral zenú y campesina.

“Me defino como una emprendedora, solidaria con las mujeres víctimas de la violencia y el maltrato intrafamiliar, de la discriminación.  Después de esa larga noche oscura hoy siento que salí de las tinieblas, hay luces de esperanza y mi mensaje es que las víctimas de desplazamiento sí pueden construir sociedad y tener una buena vida”, dice emocionada y conmovida.

Ledis Yanet Pineda Alemán vive en el barrio El Mirador de Montelíbano y no pierde de vista que falta mucho por hacer por tantas mujeres que siguen en la noche oscura. “Por ellas, por esos hijos, por esos colombianos vale la pena avanzar en estos proyectos”, exclama.

Recientemente fue elegida como la Mujer Cafam de Córdoba dentro de la convocatoria realizada por Comfacor (Caja de Compensación  Familiar de Córdoba).

“Un sueño nuestro es que a nivel nacional se cuente esta historia de tantas mujeres colombianas que han sido víctimas de tantas injusticias y poco a poco van saliendo adelante”, señala.

La sede de la Red de Mujeres Afrocolombianas del San Jorge (Remadesj) está en el barrio Villadelfa, Montelíbano. Quienes quieran conocer más de este proyecto inspirador y generoso puedan indagar en Facebook con el enlace @Remadesj o Ledis Pineda Alemán. Un correo electrónico es ledyanet@gmail.com

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.