Corina Andrea Arroyo

Fotos: Jesús E Torres y archivo personal

Apasionada por el fútbol

Fantástica en el medio campo y ejemplo de disciplina


Tiene 18 años de edad, cursa tercer semestre de licenciatura en Educación Física, Recreación y Deporte en la Universidad de Córdoba que la becó por sus eximias condiciones para el fútbol. Hace parte de la Selección Colombia de este deporte y  participo en el Mundial sub 17, en Costa Rica. Su nombre es Corina Andrea Arroyo.

Nació en Montelíbano en el barrio Porvenir La Fe, un sector de familias de escasos recursos  sin mayores oportunidades para estudiar y menos para la recreación. Pero la fuerza y ganas de sobresalir aun siendo muy niña, la llevaron al camino de la Fundación Alianza Sur, una entidad muy querida en la región del Alto San Jorge, dedicada a formar niñas para el fútbol. Esta entidad con más de 12 años de funcionamiento ha crecido con generaciones de deportistas. Sus nobles ideales son reconocidos en toda la región y ha recibido respaldo económico de la empresa Cerro Matoso, grupos de empleados de la mina y las alcaldías.

Gambetas a la vida

De niña corría detrás de la pelota en canchas polvorientas, jugaba con los hombres y los gambeteaba y de qué manera. Organizaba los partidos y ella lideraba el juego. Cuando ingresó al colegio, se notó de inmediato que esa fundamentación recibida en la fundación no fue desperdiciada. Muy rápido se hizo notar en los torneos intercolegiados y su nombre trascendió en el departamento. De 15 años de edad fue convocada  a la selección del departamento. Los fines de semana viajaban con dos compañeras más a la capital cordobesa, se alojaban en un colegio y todo el fin de semana entrenaban, mientras todas sus amigas de su pueblo disfrutaban de fiestas, paseos. En esos fines de semana de sacrificio no comían bien y el sueño apenas se conciliaba. “Fue difícil, nos faltaba todo. Lo recuerdo como una época de muchos esfuerzos”, relata.

El papá trabaja en servicios generales en una hacienda. La madre cuida y educa a toda la familia, son seis hermanos incluyendo a Corina, la estrella de la familia. Brilla con luz propia, no solo por su figuración y talento sino por su calidad de persona. Noble, solidaria, respetuosa y entregada a los demás.

Brilló en torneos interdepartamentales, luego en eventos nacionales de colegios o selecciones regionales. Un día fue llamada a una convocatoria para la selección nacional que escogió un ciclo en Montería, y claro, tanto talento llamó la atención del técnico Felipe Taborda que la convocó. Su liderazgo, su talento para dominar la pelota, la creación de juego para sus compañeras y las condiciones de marca y recuperación de la bola, la catapultaron en el equipo que represento al país en el suramericano de Paraguay y luego en el mundial de Costa Rica. El país ha sido testigo del crecimiento del fútbol femenino, de las figuras y del nombre que se ha ganado en el deporte.

Corina, apenas con18 años, tiene muchas posibilidades para más mundiales y torneos internacionales, pero la meta de ella es llegar al profesionalismo, jugar en las ligas de Estados Unidos o Europa. Sigue estos torneos con interés.

Hoy vive en Montería, sus condiciones económicas son muy precarias. Comparte una pieza, su cuota de sacrificio es alta porque para entrenar y estudiar requiere planes de alimentación, preparación y comodidades, en todos tiene carencias. “Estoy convencida de que yo, mis compañeras de Montelíbano y en general las mujeres deportistas de Córdoba merecemos más respaldo. Todo ha sido muy difícil, pero es nuestra pasión y ganas. Muchas se van a otros departamentos para poder cumplir con sus propósitos deportivos. Las mujeres de Córdoba no nos arrugamos, somos valientes”, afirma.

Recuerda que a ella lo que más le costó fue conseguir buenos guayos y uniformes, y que esa misma situación se repite con las decenas de jovencitas que la siguen porque la ven como inspiración, como ejemplo.

“A mis 18 años el fútbol me ha dado los momentos más felices de mi vida. Gracias a este deporte soy mejor persona. Ha sido disciplina, cuando hay exigencia uno puede conseguir todo y yo estoy concentrada en lograr una mejor vida para toda mi familia y poder ayudar a la fundación que me abrió el camino. En mi vida no hay espacio para el pesimismo”, enfatiza.

 

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.