Andrea Yasmín Clavijo Niño

Fotos: Jesús E Torres y suministradas

Rufo, un perro abandonado y enfermo la marcó

«Un perro maltratado es una cicatriz en mi corazón»


De niña entraba a su casa perros abandonados o maltratados que veía en las calles, lo hacía al escondido. La mamá apenas podía lidiar con esa costumbre, muy noble, pero que generaba caos en la humilde vivienda de Suba. Andrea Yasmín no podía estar tranquila al saber del sufrimiento de algún animal en su vecindario y algo hacía para ayudar.

Estudio para Auxiliar de Odontología e Higiene Oral, pero en 2010 su vida se transformó. Para la época tenía tres caninos rescatados y se enteró de Rufo. Un perro que estaba muy enfermo, que fue abandonado precisamente por estar afectado de papilomatosis en el hocico. Lo recogió y vivió con el animal el sufrimiento de la dolencia. Pasaron muchas semanas de padecimiento pero logró mejorar la condición del can. Luego de seis meses Rufo se agravó y murió.

“Quedé cicatrizada en el corazón. Sufrí tanto que se me bajaron las defensas y perdí peso. Esa angustia me puso en el dilema para no volver a esas rutinas. Estaba desahuciada, amargamente impotente. Sin embargo, al poco tiempo me llamaron para que ayudara a otro perrito en problemas. Fue entonces cuando comprendí que tenía mucho por hacer. Sin ninguna duda decidí constituirme en homenaje a ese valiente perro que marcó mi vida. Nació entonces la Fundación Rufo Salvando Vidas. Fuimos varios los que comenzamos, pero con el paso del tiempo se han alejado y en este momento estoy al frente de todo. Tengo la generosa ayuda de la médica Constanza Galviz que aporta en todos los órdenes”, narra esta Mujer que Inspira.

Ver aquí la historia de Rufo

Sanarlos, es la idea

Desde que la fundación logró el reconocimiento, Andrea Yasmín Clavijo Niño, dedica las 24 horas del día al rescate, cuidado, recuperación de perros y gatos. Luego trabaja para  entregar en adopción a las mascotas. “No es fácil porque aunque muchas familias se interesan desean cachorros y de raza. Yo recojo los perros maltratados. Me impresiona mucho lo que hacen con estos seres. A veces los encuentro heridos a puñal o violados, es muy terrible el grado de ultrajes”, comenta.

Cuando creó la fundación se le ocurrió buscar un lote para albergar a los animales. En la Transversal 88 #157-55, Tuna Alta, Suba, encontró el lugar. “Es una casa lote grande, pero de terreno inclinado, no es el ideal para que los perritos estén cómodos pero al menos ahí se pueden alimentar y estar tranquilos. Bajo buen cobijo hoy tenemos 70 animalitos, 65 perros y cinco gatos. El arriendo es lo más costoso de todas las necesidades que tenemos. Mi sueño es tener un lugar de propiedad de la fundación. Es muy oneroso pagar cada mes”,  explica.

“Aquí se necesita de manera permanente comida, medicamentos, cobijas, colchonetas, elementos como productos de aseo para los animales y para la vivienda, antipulgas, jeringas, vacunas, desparasitantes, correas y collares, comederos, guacales, casitas de plástico. Nos sirven mucho estos artículos, así sean usados. Acudo y llamo a las familias que tienen mascotas y ya no utilizan muchos de estos enseres, aquí se los recibimos. Lo ideal es que estos animalitos estén cómodos", dice Andrea Clavijo.

Cuenta esta protectora y samaritana de perros abandonados que hay gente muy generosa que la ayuda por tiempos pero no tiene un grupo permanente de donantes. Según su relato, la alimentación es la prioridad. “La base de la comida de los habitantes de la casa lote es el concentrado pero cuando escasea les preparamos sopa, la comida salada les encanta, se enloquecen”, dice.

Con una de las principales benefactoras de la fundación, Constanza Galviz (der) 

Alianzas, solidaridad, donaciones

“Tenemos una alianza con Ceba, productos y servicios veterinarios. Las personas pueden ir a alguna de las sedes de esta tienda especializada y compran con descuento a nombre de la Fundación Rufo Salvando Vidas. Ellos nos traen directamente los pedidos. Igual con Italcol, alimentos concentrados. Pueden consignar y ellos nos acercan la alimentación de estos 70 hocicos agradecidos”, señala.

Un bulto de 30 kilos de concentrado dura un día ya que los animales comen a la mañana y a la tarde.

La Fundación Rufo Salvando Vidas asiste a algunos eventos como la feria de mascotas del  Centro Comercial Niza. A parte de ofrecer posibilidades de adopción venden algunos accesorios alusivos a los animales domésticos que diferentes artesanos les venden a bajos costos. Así se recolectan algunos recursos para atender urgencias. “En general, el estado de salud de todos los habitantes de la casa es bueno. Nos esmeramos mucho para que estén bien. Sin embargo, los más viejitos sufren de dolores y enfermedades propias de la edad”, asegura.

En la casa lote vive una mujer que Andrea Yasmín conoció en un barrio de invasión. Ella le ofreció algunas comodidades con el compromiso de ayudar a atender a los peludos habitantes de la fundación. “Se llama Clara, ella es imprescindible aquí y me ayuda mucho con el día a día”.

Hay personas que en ocasiones van a la fundación y ayudan a bañar y a atender a los perros. “Todo aporte es necesario estos seres necesitan mucho acompañamiento. Nos enseñan del amor. A pesar de haber sido maltratados y heridos gravemente, no son agresivos, conviven en armonía y cada agitar de sus colas, es motivo de alegría que me impulsa a seguir adelante”, puntualiza esta mujer ejemplo de generosidad.

Andrea Yasmín Clavijo Niño es madre de dos hijos. El menor de 12 años sigue sus pasos y ya adoptó una perra que llegó en muy mal estado. Hoy está muy recuperada y es la gran preocupación del joven.

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Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.