Irena Sendler

¡Extraordinaria bondad!

Se cumplen en este mes de octubre de 2016, 73 años de  la detención de Irena Sendler por parte de la Gestapo, la policía secreta oficial de la Alemania nazi. Su gesta la elevó en el referente mundial como el Ángel del gueto de Varsovia.

Ella está en la historia porque con su generosidad, bondad, compasión y don maternal logró en la Segunda Guerra Mundial salvar a más de 2500 niños judíos.

Sin esta mujer maravillosa, esos infantes hubieran terminado su corta existencia en el Holocausto. Claro, la cifra parece mínima frente al millón y medio de niños asesinados por los alemanes y sus aliados. Pero su esfuerzo, al igual que el de muchas mujeres, le permitió al mundo conocer esa tragedia infame.

Hoy es claro que las fuerzas alemanas mataron al menos un millón de niños judíos y centenares de miles de procedencia gitana, menores alemanes con discapacidades, polacos de las regiones ocupadas de la extinguida Unión Soviética.

Irena nació en Varsovia en 1910, hija de médico y formada en la religión católica. En 1939 cuando Alemania invadió a Polonia, esta inspiradora mujer, se desempeñaba como enfermera y trabajadora social. Cuando los nazis establecieron el gueto de Varsovia su vida se transformó al ingresar al barrio judío y experimentar el grado de sufrimiento de todos los que fueron sometidos  a ese exterminio. Pero lo que le conmovió el alma fue el sufrimiento de los niños. Morían de hambre, de frío, de diferentes enfermedades. Irena veía acabarse la existencia de estos pequeños seres en medio del desprecio alemán, la impotencia de los judíos y el miedo de los polacos. Pasaban los días tirados en las aceras conviviendo con la basura y el abandono.

Sin embargo sacó su esencia generosa y logró convencer a muchos de ayudar, adoptar, dar cobijo a los niños que ella iba sacando.

“La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”, explicó la propia Irena Sendler décadas después cuando sus grandes acciones fueron conocidas por el mundo.

El Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota, y muchos enlaces se articularon con la iniciativa de esta mujer para salvar a los niños. “Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Tuve éxito en obtener pases para otras mujeres colaboradoras. El miedo de los nazis de que se desatara una epidemia de tifo, nos permitía pasar al gueto”, narró Sendler.

Rebeldes empeñados como ella en salvar a los judíos aprendieron a reconocer los lugares que permitían el paso a Varsovia. Estos desplazamientos se hacían entre redes de aguas negras, alcantarillas, parajes oscuros y peligrosos. Por allí fue por donde Irena y sus colaboradoras evacuaron a centenares de niños.  Pero no fue la única ruta, ella narró en diferentes libros que era más fácil sacar a los recién nacidos. Los acomodaban en cajas de madera con orificios para respirar, bolsas de herramientas, recipientes de basura, cajas mortuorias, enormes bolsas de ropa, carretas de ladrillos que ocultaban a  los pequeños bebés abandonados. Para evitar llamar la atención de las autoridades, sedaban a los niños mientras los evacuaban.

Año y medio estuvo este Ángel del Gueto de Varsovia arriesgando su vida al sacar los niños y alejarlos de la decisión nazi de llevarlos en los trenes de horror directo a la muerte.

En el segundo semestre de 1943 los nazis empiezan a seguir las pistas de estos correos de la vida y comienza la sistemática persecución. Es en octubre de 1943 cuando Irena es conducida a la prisión de Pawiak, epicentro de torturas, asesinatos y odio.  Debido a la ascendencia que logró entre los grupos de ayuda pro judía y a la corrupción de algunos nazis que aceptaron sobornos, ella fue dejada en libertad cuando era llevada con un grupo de mujeres al fusilamiento. Con heridas en todo su cuerpo, apenas podía caminar, fue recogida y sacada de esa área de Varsovia.

La mayor preocupación en esos momentos de esperanza y de dolor, era dejar en manos confiables unos frascos con archivos de papel en donde estaban todos los nombres de los niños evacuados y las familias polacas que los recibieron. En efecto, ese tesoro se salvó, pero terminada la guerra y con el paso de los años, se supo que los padres de esos niños fueron víctimas del Holocausto.

Fueron muchas décadas que el valor y la tenacidad de esta mujer estuvieron ocultos. También, décadas de hostigamiento por parte del régimen comunista. Ella poco hizo visible su gesta, pero muchos de los sobrevivientes, niños que ella arrebató  a la maquinaria asesina la reconocieron. Su nombre y su historia saltaron a los medios de comunicación, a las editoriales y al cine. Recibió muchos reconocimientos en su Varsovia del alma y en 2007 fue nominada al Premio Nobel de Paz, fue respaldada esa iniciativa por el presidente polaco Lech Kaczynski, el gobierno de Israel, a través de su primer ministro, Ehud Ólmert y la Organización de Supervivientes del Holocausto.

Cuando cumplió 98 años de edad, Irena Sendler falleció en Varsovia  el 12 de mayo de 2008.

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.