Anne Sullivan

Maestra de la paciencia y la bondad

¿Cuántas personas pasan por nuestras vidas y producen cambios trascendentales?, muchas, sin duda. Esta historia de Anne Sullivan es un ejemplo maravilloso  de cómo se puede hacer por los demás.

El mundo la conoce como la profesora de Helen Keller, una niña ciega y sorda que, en la edad adulta, logró graduarse con honores en la universidad, que escribió varios libros y fue artífice de luchas para reivindicar a la mujer, a los niños y a las personas con alguna discapacidad. Detrás de ese descomunal avance estuvo siempre Anne. Ella es un testimonio de coraje, paciencia infinita, generosidad, confianza y aceptación.

Coraje, porque siempre tuvo la fuerza y la decisión para soportar los ataques de histeria extrema de su alumna que, por su patología, se hacía inmanejable (los padres nunca creyeron que tuviera alguna mejoría). Paciencia Infinita, porque su alumna no oía, no veía y su comportamiento era agresivo, pero ella ideó, inventó, se las ingenió para enfrentar y encarrilar tantas dificultades por senderos de aprendizajes. Generosidad, porque sin importar el esfuerzo que suponía este trabajo, ella lo dejó todo para asumir el reto. Confianza, porque al aceptar ese difícil trabajo, conocer a su alumna y su compleja enfermedad, no dudó en que podía cambiar y aportar en una mejor calidad de vida de Helen, que para la época era apenas una niña. Aceptación, porque no se quejó, no perdió el entusiasmo, día tras día olvidaba el traspiés del día anterior y asumía la nueva jornada confiada en lograr avances.

Así fue. Varias décadas después, la niña sin esperanza y desahuciada, convertida en una adolescente, se podía comunicar y evidenciaba ansias de conocimiento.

Anne Sullivan sufrió de niña una enfermedad de los ojos muy complicada para la época, apenas comenzaba el siglo XX. Logró enfrentar ese drama en Boston, en la Escuela de Perkins para Ciegos. Allí se graduó con honores, fue alumna ejemplar y solidaria. Justamente fueron las directivas de la entidad quienes la recomendaron con la familia Keller, de Alabama, para asistir a la pequeña Helen.

Anne le fue descubriendo el mundo, a través del tacto, su alumna palpó lo material al tiempo que la profesora decía en voz alta los nombres de los elementos y la niña, podía sentir con sus manos, las vibraciones de la garganta de la profesora al producir los sonidos. Años de práctica, de perseverancia y de fluir en la experiencia dieron sus resultados, la jovencita pudo descifrar esas vibraciones y aprendió a imitarlas, un día comenzó a articular las sílabas, estaba todo en camino para hablar. Su maestra había logrado compenetrarse con la alumna.

Llegó la formación universitaria de Hellen justamente en Educación Especial. Las dos, alumna y profesora realizaron muchas campañas para recolectar fondos para niños ciegos y sordos y lograr su recuperación. Después de 1920 estas dos mujeres que inspiran recibieron muchos reconocimientos por la gesta que doblegó el pesimismo, las creencias de los derrotados y fatalistas y, sobretodo, la ausencia de confianza. 

Cuando Anne cumplió los 70 años de existencia dejó este mundo, a su lado, en el lecho de enferma, la acompañó hasta el último suspiro, su alumna Hellen Keller. La profesora inspiró a la alumna y la encaminó por rutas de desprendimiento hacia los demás y en particular a los que, en esa época, eran tenidos por estorbos sociales.

En un acto de puro amor, Hellen la acompañó en el tránsito, pero su esencia se quedó en su ser.

De Anne Sullivan se puede aprender cada día, no solo de las técnicas pedagógicas, sino del bien ser como persona. En todas las biografías sobre su vida, se destaca que, para ella, estaban primero los demás.   

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.